30 mar. 2017

Entrando en la jaula

Nyah en la jaula
Conseguir que el agaporni entre por sí mismo en la jaula se puede volver toda una odisea, es importante que no hagamos que le coja miedo a la jaula porque entonces tendremos pocas posibilidades de que quiera entrar cuando sea necesario.
Si metemos dentro de su jaula cosas que le den miedo, le asustamos intentando cogerle por gusto, o provocamos cualquier otra situación que para el agaporni es estresante, terminará relacionando la jaula como un lugar peligroso.
El animal tiene que sentir que cuando está en la jaula es un sitio seguro y tranquilo donde podrá llevar a cabo su rutina de comer, jugar, dormir... de esta forma será más sencillo que si le pedimos que entre, lo haga.

Ante todo recuerda que una jaula ideal para el agaporni es aquella con barrotes horizontales y cuanto más larga sea mejor, siempre que sea posible y teniendo precaución con las ventanas de la casa, le dejaremos la puerta de la jaula abierta para que entre y salga a su antojo.
Si en algún momento queremos o necesitamos que esté encerrado en la jaula será momento de indicárselo y debería ser capaz de entrar por sí mismo.

El agaporni sabe perfectamente que si lo cogemos y le acercamos a la jaula es para que entre, así que si en ese momento el animal no está por la labor de querer entrar, deberemos motivarle para que lo haga. Podemos meterle algún trozo de mijo o alguna pipa en el comedero, él lo verá y entrará a comérselo, también es buena idea dejarle dentro de la jaula algún juguete con el que se distraiga mucho o que una vez esté el pájaro dentro, al cerrar la puerta le hablemos en tono cariñoso o "juguemos" con él a través de los barrotes para que el acto de encerrarlo, no lo vea como algo negativo.

Algo que puede parecer simple, a veces será cuestión de mucha paciencia y mucho trabajo para conseguir que el agaporni termine entrando sin oponerse demasiado y sin tener que recibir siempre alguna recompensa.

21 mar. 2017

Acudiendo a nuestra llamada

No siempre es fácil lograr que el agaporni nos tenga confianza y acabe por subir a nuestra mano cada vez que se lo pidamos, pero con unas pautas básicas, paciencia y constancia podemos conseguirlo.
Es muy importante que cuando se suba se sienta seguro, si empezamos a mover la mano bruscamente el pájaro terminará por irse y no querrá volver a subir.

Tenemos que acercarle el dedo a su pecho y él debería subir, las primeras veces no lo hará por eso tendremos que reforzarle positivamente si se sube a la mano.
Un trocito de mijo, una pipa, hablarle en un tono suave, acariciarle, acercarlo a un lugar donde le guste estar... serán excelentes formas de recompensar al agaporni cada vez que haga caso y se suba al dedo.
Con el paso de los días, reduce esos premios, hasta que finalmente consigas tenerlo en la mano sin necesidad de estar premiándole.
Es importante que si el animal no sube al dedo la primera vez que se lo acerquemos, o la segunda como mucho... no tenga su gratificación.

Nyah en el dedo

Una vez que hayamos logrado que suba al dedo al acercárselo, estaremos preparados para enseñarle a que acuda a nuestra llamada desde lejos.
Utilizaremos la misma forma de recompensa pero esta vez, estando a un metro de él. Extenderemos nuestro brazo y usaremos siempre la misma manera de llamarle, intenta que sea una frase corta de no más de 3 ó 4 palabras. "Ven aquí", "Ven (nombre del agaporni)"... o cualquier otra cosa que se te ocurra para que lo termine relacionando con una llamada.
Insisto en la importancia de llamarle siempre con las mismas palabras para que aprenda cuanto antes y no confundirlo con otras órdenes que queramos enseñarle.
Cada vez que desde la distancia el agaporni se suba al brazo o a la mano, le premiaremos con las recompensas citadas antes y conforme vayamos avanzando y veamos que acude a nosotros sin necesidad de darle un premio, nos iremos alejando más y repetiremos la misma técnica.
Llegará un momento en que tendremos que llamarle estando fuera de su visibilidad y el agaporni tiene que ser capaz de encontrarnos y subirse al brazo o a la mano.
Recuerda una vez más, que es primordial no darle ningún refuerzo positivo si no acude a nuestra primera o segunda llamada y que cuando lleve varios días haciéndolo correctamente, ya no será necesario gratificarle.